
Desde la oscuridad del desamor, sintiendo que se te escapa la vida tras ese ser que te da la espalda, añoras los días en que la luz inundaba tu alma, quieres volver a la entrega y sin salir de tu oscuridad empiezas a distinguir que tu sientes, en silencio, en soledad, pero ,,,,,,sientes,,,,,,,,,, con sinceridad.....
Los dias de luz están mas cerca.......

La soledad negra viaja en el reflejo de mi pesada sombra, con un penar inverosímil y absurdo. No tiene ni palabras, ni colores, porque no necesita ni hablar, ni dibujar, su existencia.
Es una sombra mágica que no imita a las formas de la vida, tan solo es un recuerdo eterno que existió antes de que nacieran la voz y la belleza. La sombra esta hambrienta, pero su condena reside en no morir de ninguna hambruna.
Es un alma desahuciada, y no tuvo ni padre ni madre, el vacío cósmico la creo para vergüenza de su dueño. Mi sombra es una alegoría sagrada de mi cuerpo, y se mueve en la pared como un sueño obsceno que se ha evadido de mi corporalidad. Es silenciosa, y nadie puede escuchar sus agonizantes gritos en el vacío.

La soledad contagia al alma de una enfermedad desconocida e incurable, y se expande hasta lo más hondo de nuestro agujero que nos separa del mundo. Nuestra sombra es mucho más sagrada que nuestra imagen en un espejo, porque nuestra alma no tiene rostro.
No intenta imitar la perfección o la imperfección, tan solo lo invisible. La sombra esta condenada a ser libre, y por eso sus plegarias no pueden escucharse nunca en este mundo, sino en una esfera de realidad estática. No es la sombra quien se mueve soy yo, de la misma manera que no soy yo quien me muevo sino mi sombra. Esta hecha de lo que no existe, por eso el lecho de la soledad habita en ella.
No es testimonio de lo que acontece porque ella misma es lo que acontece. La soledad negra vive en una casa que adopta infinidad de proyecciones de sí misma, pero que solo tiene un vacío que no se puede llenar en modo alguno.

Es un vacío donde no se escucha la voz de la vida. La sombra es como el indescifrable estigma de lo trascendente, y aumenta o disminuye de tamaño, como un delirio que no tiene nada que expresar. Se mueve en sus tierras inescrutables como una bestia malherida, cuando la soledad le absorbe su vulnerable esencia. La sombra baila como lo hace la soledad, creciendo hasta donde le permite la carencia de luz.
No siente pánico, pero tampoco imperturbabilidad, simplemente va germinando en el sinsentido con sus raíces negras. Sigue a nuestro cuerpo como el tiempo lo hace con el espacio. Repite de un modo intangible todo lo que hacemos, porque es un reproductor de sueños imposibles.
Fijarnos en nuestra sombra, es como escuchar una música durante largo tiempo olvidada. Sus paseos por las paredes que cruzamos, son mucho más íntimos que nuestro respirar. La sombra no habla nunca, tampoco repite nada de lo que acontece en este mundo, tan solo se limita a imitar la eternidad. No soy nada, no tengo nada, no valgo para nada, por eso mi pálida sombra se regocija de la nada en su enlutado mundo.

La sombra finge estar dormida, pero no tiene estaciones y no puede distinguir entre el día y la noche. De vivencia crónica incomunicable, no es más que un torpe simulacro del vacío, que ridiculiza nuestro presente. No es ni fuego ni oscuridad, ni ser ni no ser, porque es algo que habita lo que no existe.
El viento no puede moverla por eso es tan pesada. Es expresión de infinitos mundos sintetizados en una burda imagen, por eso se hunde en el abismo cualquier hipotética interpretación de ella. Es una artista de la nada, por eso se arrastra con la droga que se consume entre la espesa frontera entre dos mundos. No sufre de estímulo alguno, porque ella es el secreto estímulo de la existencia narcotizada.
Es la arquitectura de las obsesiones, la balanza que decide lo que puede existir y lo que no. La sombra suda en un vaso vacío y de humedad irrespirable, mientras los sentidos del mundo intentan volver a sus nauseabundos orígenes. No tiene afán de respirar, sino de hundirse en el abismo. La sombra no tiene camino, porque el arte de lo ultraterreno no debe de tener cánones.

No persigue a ningún sueño, porque es como la pantalla misma en donde se proyectan nuestros sueños. Tan solo en el valle de las sombras muertas pueden observarse sus iracundos e inesenciales gestos. La sombra no puede engañar, ni puede decir la verdad, porque solo intenta expresar lo que no existe y lo que no se puede decir. No es ningún muro, tan solo una jaula de oscuridad que se esparce hasta el infinito. No tiene cadenas porque es una atalaya encadenada al vacío.
Podemos perseguirla por las paredes o por el suelo, pero solo puede decirnos donde acaba el mundo, sin expresar que se encuentra más allá. Es demasiado profundo para tratarse de un accidente de nosotros mismos y demasiado vacuo para narrarnos cualquier ciencia o poema. Es la sombra como la brisa más congelada que existe, como el destino más maldito, como el oráculo más funesto, como el golpe de voz más inmaterial y que menos puede decirnos acerca de nuestra existencia.
Nuestro cuerpo no es la prisión de nuestra sombra, sino que nuestra sombra es la prisión de nuestro cuerpo. Por eso los muertos tienen sombra después de muertos. Es nuestra sombra lo más trivial de nosotros mismos y a la vez lo más originario.
No encaja con ninguna palabra ni con ninguna emoción, por eso no es ni aristocrática, ni de humilde nacimiento. Nunca conoció al sol y a la luna, porque no es ni día ni noche, solamente oscuridad. Nuestra soledad encaja en nuestra sombra, como los pies en un zapato. La sombra no delira, porque sus tormentas solo pueden escucharse en cielos pasados o en cielos que no existieron jamás.
Cuando no podemos ver nuestra sombra en ningún lugar, es porque el vacío esta jugando con ella a los dados. Dependemos de nuestra sombra, como de nuestra sed mística, porque la sombra nos enseña que nuestras emociones no tienen magnitudes a pesar de que ella se mueva como un esqueleto en la pared. La sombra es la reencarnación de nuestra soledad, por eso no existe ninguna diferencia entre la sombra de una persona viva y una persona muerta. La sombra es el instrumento más sagrado para tocar música, pero nunca podemos tocarlo, por eso nunca podemos situar la música en ningún espacio.
Es el olvido y el recuerdo, por eso expresa lo que no podemos entender, y entendemos lo que no puede ella nunca puede expresar. La sombra es solipsista, por eso es una malévola proyección de nuestros pensamientos malditos. No se puede escribir nada de ella, porque es nuestra vivencia que no se deja transcribir en pesadas y monótonas letras. Nuestra sombra es un sueño maldito que nunca puede despertarse, por eso la soledad crece en ella, como el negro lo hace en el espacio. Es señorial cuando no la vemos y del vulgo cuando intentamos extasiarnos de la luz de su poesía, porque solo aquello que no vemos puede formar parte de nuestra experiencia más sublime. La sombra solamente es una herida profunda, que solo puede taparse, si tapiamos nuestra experiencia del mundo. Podría decirse a ciencia cierta que la sombra humana es la única que sueña en el ser y la nada.

Que bello es soñar,, conseguir nuestros sueños y,,,,,,,, sobretodo,,, conocernos y aceptarnos a nosotros mismos,,,,,,,,, toda una UTOPIA
Descubri este texto, no se el autor, pero me encanto y por eso quiero ponerlo en mi espacio